Navegamos en yaúd por bahía de Sant Antoni: la Ibiza pesquera resiste al turismo masivo
Navegamos por la bahía de Sant Antoni de Portmany, en el oeste de Ibiza, a bordo del Eclipse, un yaúd tradicional balear de casco robusto diseñado para la pesca de bajura. Desde el mar, la isla revela su relieve abrupto, prolongación de las cordilleras béticas, con suelos pobres que obligaron a generaciones de ibicencos a emigrar a Cuba, Argentina o México en busca de mejores oportunidades. El filósofo Walter Benjamin quedó fascinado en los años 30 por su vida austera e aislada, pero la Guerra Civil y la escasez marcaron décadas hasta la apertura del aeropuerto en 1958 y las rutas internacionales en 1966, que trajeron hippies y turistas transformando Ibiza en destino global hace solo 60 años. Aún así, persisten pequeñas embarcaciones pesqueras que abastecen restaurantes con platos como el bullit de peixe. Pasamos por calas como Sa Conca y Gracióneta, con bañistas tempraneros, y se intuye la costa de Denia en días claros, fusionando memoria marinera y payesa con el presente turístico.